DOÑA MARÍA ORTIZ LÓPEZ DE 105 AÑOS DE HISTORIA EN BONANZA

DOÑA MARÍA ORTIZ LÓPEZ DE 105 AÑOS DE HISTORIA EN BONANZA

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En las profundidades de la comunidad de Waslalita del Territorio Mayagna Sauni As, municipio de Bonanza, donde los caminos guardan las huellas de quienes llegaron antes y las montañas parecen custodiar las historias de sus habitantes, vive una mujer cuya vida es, por sí misma, un capítulo de la historia de esta tierra, su nombre es María Ortíz López, tiene 105 años de edad y es considerada la madre más longeva del municipio.

Cuando uno se sienta frente a ella y escucha su voz, resulta inevitable imaginar cuántas historias podrían contarse a través de sus ojos. Sus manos, marcadas por el paso del tiempo, hablan también de una vida de trabajo, sacrificios, alegrías, pérdidas y esperanzas. Más de un siglo ha pasado frente a ella, y en cada año quedaron recuerdos que forman parte de la memoria de una familia y de una comunidad.

Hace aproximadamente 30 años, doña María llegó a Waslalita procedente de la comunidad de Caño Sucio, municipio de Waslala. Llegó con su historia, con sus sueños y con la responsabilidad de sacar adelante a su familia. Con el tiempo, aquella comunidad se convirtió en su hogar, el lugar donde vio crecer a sus hijos, donde enfrentó las dificultades de la vida y donde también conoció momentos de alegría y despedidas.

Doña María fue madre soltera de 12 hijos. En una época en la que salir adelante significaba enfrentar enormes dificultades, asumió con valentía el desafío de criar y formar a su familia, con trabajo, esfuerzo y dedicación, fue construyendo poco a poco un legado que hoy continúa creciendo.

De sus 12 hijos, seis permanecen con vida, y detrás de ellos se extiende una descendencia que alcanza 70 entre nietos y bisnietos.

Son varias generaciones que llevan consigo una parte de aquella mujer que, durante décadas, sostuvo a su familia con sus manos y con su voluntad, cada hijo, cada nieto y cada bisnieto representa una página más de una historia que comenzó hace más de un siglo.

A sus 105 años, doña María conserva sus creencias y recuerdos como tesoros de su vida. Es una mujer de fe católica, y la espiritualidad ha formado parte de su camino, conserva su salud un 100%, la presión en buen nivel. Lo único en su problema es auditivo.

Entre los objetos que guarda con especial significado se encuentra también su carnet de militancia, un documento que conserva como parte de su historia personal y de sus convicciones.

Quizás para muchos pueda parecer solamente un pequeño documento, pero para ella representa también el paso del tiempo, una etapa de su vida y recuerdos que ha decidido conservar, porque hay objetos que dejan de ser simples cosas cuando pasan a formar parte de la historia de una persona.

La Conducción Política y la Juventud Sandinista 19 de Julio visitó la comunidad Waslalita permitiendo acercarse a doña María, conversar con ella y escuchar parte de su historia. Más allá de una visita, fue un encuentro con la memoria.

Sentarse junto a una mujer de 105 años es, de alguna manera, sentarse frente a un libro que todavía está abierto, un libro escrito no con tinta, sino con experiencias, sacrificios, nombres, lugares, familias y recuerdos, porque hay historias que no aparecen en los libros oficiales, pero que también construyen la historia de nuestros pueblos.

El tiempo ha cambiado Waslalita y han cambiado los caminos, las familias, las costumbres y las generaciones, pero en medio de todos esos cambios permanece doña María. Su presencia representa ese vínculo entre el pasado y el presente.

Ella pertenece a una generación que conoció una Nicaragua muy diferente, una Nicaragua de otros caminos, otras formas de comunicación y otras maneras de vivir, y sin embargo, llegó hasta nuestros días llevando consigo los recuerdos de todo aquello.

Son más de un siglo de amaneceres y atardeceres de nacimientos y despedidas, de trabajo y descanso, de lágrimas y sonrisas, de hijos que llegaron a sus brazos y de generaciones que después llegaron a sus manos, por eso, cuando hablamos de doña María Ortiz López, no hablamos únicamente de la madre más anciana de Bonanza.

Hablamos de una mujer que se convirtió en memoria viva de Waslalita, de una madre que levantó una familia en medio de las dificultades y de una abuela cuya descendencia continúa llevando su historia hacia las nuevas generaciones.

Quizás algún día muchas de las cosas que ella recuerda desaparezcan con el paso del tiempo, pero mientras haya alguien dispuesto a sentarse a su lado, escucharla y contar su historia, la memoria de doña María seguirá caminando entre las generaciones. Porque algunas vidas no necesitan monumentos.

Y la vida de doña María Ortiz López, con sus 105 años de historia, familia, fe, esfuerzo y recuerdos, merece precisamente eso, ser escuchada, ser escrita y permanecer en la memoria de quienes habitan esta tierra.

Escrito por Lesther Rodríguez
Comunicador Social de Bonanza

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